DE LA PLATICA DEL MAESTRO ODOMARO |
DE LA PLATICA DEL MAESTRO ODOMARO
Un Moro í Africano en su tierra llegó a cierto oficial de cobre y llevole veinte Reales en Plata par que los pusiese al fuego en un Crysol. Y fundidos, el oficial echó sobre ellos unos polvos que le dio el dicho Moro.Era el polvo verde; el humo Citrino quando se ponia al fuego, y se volvió la Plata en Oro y la vendió a un Platero por precio de Oro fino y dio el dinero al Moro.
Despues movido el Moro de aficion con el Oficial, le dixo: Yo te enseñarí esta confeccion de Polvos.
Toma Oro calcinado, o pulverizado; Cobre quemado; Hierro amarillo, de cada uno una onza; Sal Amoniaco rubificado tres onzas; Deshágase el Sal Amoniaco, y deshecho embebelos con esta su Agua aquellos polvos de Oro, Cobre, Vitriolo, y Hierro amarillo, en un Marmol, o Mortero, moliéndolo mucho. Y despues que los polvos se habrán embebido toda la agua de la Sal, ponlo en un vaso de vidrio, que tenga el cuello largo, y entiérrale en Estiercol de caballo caliente por espacio de 21 dias y despues que esté bien deshecho y vuelto en Agua quaxalo en alguna redoma sobre cenizas calientes y quaxado que esté, pon una parte sobre diez partes de Plata fina preparada. Nota, que habrá quedado algo sin deshacerse, y en este caso muélelo con agua de Sal Amoniaco, hasta que esté todo deshecho. Y esto harás porque no se pierda cosa del Oro. Y si dicha congelación o Materia la resolvieres otra vez en el propio orden ya dicho, una parte de Oro bastará para veinte de Plata, y si otra vez para treinta de Plata.
Yo vi en Toledo el oficial dicho de cobre el qual me lo dixo a mi, y a un Deudo suyo viejo y él y yo lo hicimos en el modo dicho.
El Oro se debe pulverizar con olor de Plomo, o con Agua en la qual se haya muerto o apagado el Plomo. U de otra suerte deshaz el Plomo en un vaso el qual tenga arriba un agujero pequeño de la grandeza de un Oro, y pongase el Oro de la grandeza, o tamaño del agujero encima de el, de suerte que reciba el olor del Plomo por aquella parte, y despues vuélvase por la otra parte; y vuelta algunas veces el Oro, se podrá gastar.
El Cobre quemado se ha de calcinar con Piedra Azufre viva, y antes que se ponga se ha de labar con agua pura, o agua, y sal hasta que salga el agua limpia.
El hierro amarillo se haga con vinagre a fuego manso, para que se haga ansí colorado de esta suerte, pon limadura de hierro en el vinagre fuerte tinto, y claro, y póngase al Sol dos o tres días, y despues vacíese bonitamente el Vinagre, y guárdese, y póngase otro Vinagre en la Limadura, y guárdese al Sol. Y hágase esto en este orden hasta que la Limadura esté deshecha, y vuelta en polvos subtilísimos. Y despues todo el vinagre se deseque al sol.
El Sal armoniaco se desate por frio y húmedo o por caliente y húmedo: toma dos partes de sal deshecho; del Cobre quemado una parte; del Hierro amarillo una parte; del Sal armoniaco tanto como de todo junto. Deshágase el Sal amoniaco, y envuélvanse ahí los polvos, moliendo mucho, y despues póngase en el estiercol de Caballo caliente para desatar por espacio de 15 dias, y esto pueden hacer en un hoyo, mudando muchas veces el estiercol, caliente, y despues quaxese sobre cenizas calientes con fuego manso. Y de esta materia quajada una parte tiñe diez de plata, y si lo vuelves a deshacer con el propio estilo, una parte vuelve en Oro, o tiñe veinte, y si otra vez treinta.