TEMPUS FUGIT (Carpe Diem) |
El mal de males del hombre es su ignorancia. Y esta ignorancia va mas alla de la ignorancia cognoscitiva, ya que ante hechos evidentes que acaecen dia a dia, el hombre quiere permanecer ciego, quiere mantenerse en la antinatural actitud de la inmovilidad situacional, como si el tiempo estuviera bajo su mando, como si realmente creyera que en el estado actual es el amo del mundo.
Nada mas lejos de la realidad, el hombre es un pelele del devenir, y el sentimentalismo que se destila de esta voluntad de hilvanar la vida por etapas desemboca en lloros por la incapacidad de llevar a termino sus planes de vida. El sentimentalismo y el racionalismo son las dos armas que el hombre moderno suele utilizar para acotar la realidad mas inmediata. Todo son creencias, triacas para la sensacion de impotencia que gobernaria al hombre si pensase que es como una duna del desierto, y en cualquier momento cambiara de posicion, perdiendo los "tesoros" largo tiempo custodiados.
¿Por qué vivimos ciegos a la fragilidad de la vida? Porque hemos cifrado su valor en la adquisicion de determinados objetos, aspecto material, que no requieren esfuerzo, y se suele extrapolar este "dominio" a otros ambitos. Cuando el hombre descubre la realidad, que no es mas que una duna esperando la tormenta del desierto, se hunde. La vida pierde sentido al ver la falta de sentido de todas aquellas cosas en las que habi a confiado: amor, trabajo, familia, religion...los "pilares" de la vida occidental. El amor suele ser el intento de convivencia de un saco de anhelos, miedos, deseos, frustraciones, con otro saco del mismo talante.
Es bastante claro que hasta que uno no se ame(es decir, se acepte) a si mismo, es tarea de locos tratar de amar a los demas. La "media naranja" constituye un suplemento a una necesidad, a un agujero que no hemos sabido llenar, porque no sabemos como somos. Educados en la "luz" exterior, nos asusta la oscuridad de nuestra caverna interior, pues en nuestro viaje quizas iluminariamos algunas pinturas que no queremos observar. Enarbolando la bandera de la democracia se ha logrado la "igualdad" educativa, esto es, que nadie haga aquello para lo que esta capacitado, aquello innato a el.
Educados en serie, como piezas de la madre Sociedad, el cientifico quita el puesto al obrero, y el sacerdote vive a costa de la fe de una prostituta. ¿Frustracion en el trabajo? Se puede llamar de muchos modos, y los psicologos podrian desplegarnos un elenco variado de "enfermedades" ...el cubo no encaja en el hueco dejado para el cilindro. La familia se ha vuelto productiva como la realidad que nos aprisiona. Asi, los asilos y demas "hogares asistenciales" se han convertido en el trastero en el que guardamos la ropa vieja. El anciano ya no es la figura dominante, respetada y respetable.
Es un problema a nuestro egoista modo de vida, en la que el trueque encubierto la rige. Como en cualquier negocio, se espera una contraprestacion de los amigos, familiares, e incluso de nuestro amor (si yo te doy tanto me has de dar lo mismo o mas).La religion, ha logrado aquello que critica a la ciencia, matar el espiritu a favor de la letra. Repeticion rutinaria de formas, nada tiene sentido para el creyente, que se deja alimentar por la Santa Madre Iglesia a partir de papillas de Catecismo y discursos retrogrados "ex Cathedra" Tronco muerto, cuando uno asume la situacion, comprende que mas valdria alimentar la hoguera.
La asuncion de la fugacidad de la vida lleva necesariamente al nihilismo. Lleva al nihilismo si no existe una base sobre la que apoyarse. Como he dicho, todo son creencias. Pero esas creencias pueden "actualizarse" de algun modo. El primer paso es abrir los ojos. El siguiente, decidir si nos conviene la rama izquierda del "Arbol Raritatis" pitagorico, o la derecha. En otras palabras, si llevaremos una vida normal, dando el justo valor a todas las cosas, o si aderezaremos esa vida con la obtencion de la plenitud del hombre, aceptando las consecuencias de nuestra eleccion por entero.Si decidimos escoger esta ultima via, que calle el profano y que hablen los grabados de los Adeptos.