SOBRE LA LECTURA DE LOS TEXTOS |
SOBRE LA LECTURA DE LOS TEXTOS
(Un acercamiento a una forma provechosa de afrontarlos)
Todos los que habitualmente visitamos esta página estamos familiarizados con los textos que en ella se ubican; textos ásperos en algunos casos, insufribles e incomprensibles en otros, pero siempre emanando un perfume característico que los identifica como poseedores y transmisores de una verdad, la Verdad. Ahora bien, estos escritos no se pueden (no se deben sería más correcto) leer como el resto, como los profanos, pues si en algo se distinguen, además de por su peculiar estilo e irregular uso de la gramática, es por tratarse de libros inspirados. es decir, son textos que pertenecen a las tradiciones del libro (judaísmo, cristianismo e islamismo) y, por tanto, son portadores de la Sabiduría. Por esto no podemos acercarnos a ellos como a los demás, es decir, pudiendo una lógica racional, exenta de contradicciones (que en cualquier caso sólo son aparentes) y que respondan a lo "oficialista" sobre el tema. Además, muchos leen estas obras cargados de los condicionantes culturales, científicos, religiosos, individuales, etc., en los que han sido educados, lo cual sólo puede permitir una comprensión en todo caso "profana" de los mismos.
Hay que tener en cuenta que, como libros inspirados, deben ser "vivificados"; así, por ejemplo, la Biblia, texto fundamental del Cristianismo, está escrita en hebreo sólo con consonantes, sin vocales; éstas deben ser colocadas por el que lee de tal forma que "vivifique" la letra muerta. No olvidemos que la Tradición se transmite tanto escrita como oralmente (aspectos en ningún caso excluyentes y siempre complementarios), por lo que los Sabios recomiendan siempre el "Ora" antes que el "lege", para que primero poseamos el espíritu necesario para poder afrontar el escrito, para poder entenderlo, para, en definitiva, poder comprenderlo y "encarnarlo".
A título de ejemplo, vemos que el libro del Génesis comienza con la expresión "En el principio..."; la interpretación más literal, más profana, lo relacionaría con algún significado temporal, con un comienzo en el tiempo; si escarbamos un poco más podemos pensar que a lo mejor se refiere a algo "principial", a un "germen"; y si tenemos en cuenta que en arameo la frase se traduce por "En Sabiduría...", vemos que se va abriendo un abanico de posibilidades cada vez más sugerentes....
Debemos tener en cuenta que uno lee aquello que quiere leer; es decir, uno lee con la "taza llena" por lo que encontrará aquello que refleje su contenido (el químico puro verá en el Lobo unja sustancia física, el moralista quizás un desenfreno pasional controlar, el psicoanalista una proyección del inconsciente reprimido....). Aquí sería conveniente repetir lo de la utilidad del vacío, aunque no debería ser necesario.
Para finalizar esta breve y humilde aproximación (mejorable siempre) quisiera traer aquí lo escrito por Juan Pérez de Moya, canónigo de Granada del siglo XVI, en su obra "La Filosofía Secreta" (no confundir con la Oculta de Agripa) editada por Glosa en 1977. En su capítulo II menciona cinco posibles modos de entender una fíbula o escrito, a saber: Literal (histórico o parabólico) "es lo mismo que suena la letra de tal fíbula o escritura"; Alegórico, "entendimiento diverso" de lo literal; Anagógico "de Anagoge, guiar hacia arriba a cosas altas de Dios"; Tropológico "palabra u oración convertible a informar el ánima a buenas costumbres"; y Físico o natural "que declara alguna obra de naturaleza". Finaliza el capítulo con un ejemplo de lo anterior, interpretando la subida de Hércules al Cielo después de concluir con éxito sus trabajos, que reproducimos a continuación: "Tomando esto en sentido literal, no se entiende otra cosa más de lo que la letra suena. Y según Alegoría o moralidad, por Hércules es entendida la vitoria contra los vicios. Y según sentido Anagógico significa el levantamiento del ánima, que desprecia las cosas mundanas por las celestiales. Y según sentido Tropológico, por Hércules se entiende un hombre fuerte, habituado en virtud y buenas costumbres. Y según sentido Físico o natural, por Hércules se entiende el Sol, y por sus doce trabajos o hazañas, los doce signos del Zodíaco, sobrepujados del por pasar por ellos en un año....".
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